Es para mí el honor verte todos los días violín en mano
acunando notas musicales en un mar de confianza
que navegan lejos de este mundo hacia nuevos horizontes.
Me pregunto todos los días si no será por tu forma de tocar
que estoy enamorado de ti.
Aun en tus negras alas puedo hallar luz cósmica que
me arrastra a tu cuna de amor de pureza y calma.
Dile al animal que llevas dentro que abra sus puertas
que me lleve a tu paraíso corporal de inocencia consumida.
Dile si deja arrastrarme mientras suena el violín,
que si acaso me amase me dejara escribir el tempo.
Me muero por la fugacidad de este momento sublime
acalorado y espectral, de nuestras almas anquilosadas.
Nos nos falta ROMA en nuestra cuna de madrugada.
He terminado el cuento que me dijiste que escribiese,
lo he dedicado al Sol y a la Luna
cuerpos celestes de nuestro semblante anímico,
compañeros de viaje hacia la Nueva Era.
P.D: Sigo esperando tu aprobación desde el campanario de mi próxima muerte.

1 comentarios:
Hola Isma! ya he leido varias veces tu poema "espero". Un bonito poema sobre "roma" siempre con un toque original, un toque "a lo isma". No se como te lo haces para ser siempre novedoso, eres una pasada. Tú tocas el violín de lo nunca visto.
Tienes que poner el otro poema!
VII
PD: espero que te encuentres una colchoneta grande, cómoda y agradable bajo la torre. Es mejor chocarle los 5 a la Muerte es menos complicado, te lo digo por experiecia. diario de una muerta.
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