lunes 7 de enero de 2008

La Torre del Odio (2ª Parte)

Mis ojos, fuentes de odio esclavizado. Mi ánima llena de odio por matar los fúnebres espectros y seres diabólicos que imperaban la torre. La cena fue una exquisitez, he de reconocerlo, jamás nos habíamos sentido tan bien servidos y bien alimentados. En un principio se nos hacía en el estómago un nudo inquieto, pero luego se desataba hacia el hambre voraz que nos sucumbía a aquellos manjares del infierno. Simulábamos estar contentos de nuestra estancia allí, pero la realidad era muy distinta, pues nuestro único anhelo era salir de allí. Seguimos nuestro amfitrión tras mordisquear las uvas del postre recubiertas de sangre gelatinada. Aquel hombre que vivía en la torre junto a aquella caterva de cadáveres vivaces nos indicó el lugar donde podríamos descansar. Seguimos su señal de luz y su cuerpo desapareció. Continuamos por el pasillo de piedra iluminado por antorchas hasta que llegamos a nuestros aposentos. En un principio pensamos que serían funestos, fríos e incómodos; pero eran todo lo contrario. Nos sumergimos como un feliz niño se sumerge en un sueño donde juegan payasos...Dos camas centrales pintaban la habitación, una chimenea discreta y muy barroca en una esquina, desde donde el calor llegaba a todas partes; una lámpara colgada del techo con numerosas velas rojas y blancas. En una de las paredes, había incrustado un escudo de armas hecho por manos orfebres muy meticulosas. Aquello era espectacular: la luz, la decoración e incluso las camas, con sábanas de franela y con cabeceras de oro. Atónitos por el lugar en que nos hallábamos, conseguimos evadirnos un poco de la terrible realidad que nos acechaba a la vuelta de la esquina. Intentamos sofocar nuestro temor, nuestro pavor al estirarnos en la cama. El único inconveniente es que no podíamos dormir, nos envolvía un extraño reflejo de permanecer despiertos (quién podía saber si tras haber cerrado los ojos, la muerte, en su forma más calmada y perversa nos arroparía entre sus letales mantas).
Pasaron las horas, interminables a nuestro parecer, y nosotros charlábamos sobre la posibilidad de escapar de allí. Mi amigo, con su estúpido sentido del humor, me propuso que antes de salir de allí como fuese, tenía que ir a la cocina, para llevarse algo de comer, que la cena de antes era lo único bueno que había experimentado hasta entonces. Como decía, un sentido del humor macabro...y estúpido. A través de la ventana de la habitación podíamos ver la Luna, resplandeciente y en todo su fulgor, sus cráteres definidos y un halo de misticismo frágil y eterno que la rodeaba...un globo de luz colgando del Firmamento, el más preciado y poderoso, más poderoso que el Sol, más hermoso...
-¡Mira!- le dije a mi amigo que se encontraba casi en un estado de duermevela.
-¿Qué?...- me dijo entre sollozos. - ¿Qué pasa?.
-Allí, debajo de la ventana, mira allí. Hay un agujero...Podemos intentar agrandarlo y salir por ahí.
-¡¿Estás loco?! ¿¡Quieres caer al vacío?!
-La ventana no se puede abrir y la puerta está cerrada a cal y canto, vale? Si queremos salir de aquí hemos de intentar acabar de romper ese trozo de pared y salir al exterior.- Me levanté de la cama y me dirigí deprisa hacia ese agujero. Miré a través de él y pude ver un camino a lo lejos que se extinguía en un campo muy extenso.- ¡Hay un camino por el que podemos ir. Aprovechémoslo!
-¿Y adónde pretendes ir? Te recuerdo que nuestro camino a casa está por el otro lado. Si vamos por ahí es como si fuésemos marcha atrás...
-Calla, hazme caso y ayúdame a agrandar este agujero para poder salir de aquí.
Entonces mi compañero se arremangó la camiseta y le dio una patada tras otra hata que cayeron las piedras al vacío. El frío se arremolinó de repente en el interior de la habirtación.
-Vaya...qué fuerza tienes en esas piernas.- le dije con ímpetu. La altura hacia el suelo no era demasiado alta, pues poco habíamos ascendido en la torre. Pudimos cogernos a unos salientes y una enredaderas que pernoctaban en la pared exterior de la torre. Mientras descendíamos, crecía en nosotros el sabor a triunfo, el sabor a la felicidad y la alegría. Ya casi habíamos llegado abajo. Una vez en el suelo, le señalé a mi compañero el camino por el cual debíamos ir.
-¿No ves que si vamos por ese camino es como si...- No le dejé terminar la frase.
-Síiii, como si fuésemos marcha atrás!!! Ya lo sé! Pero es lo único seguro. Podemos marchar por ahí y...
-De acuerdo. De alguna manera es como salvar nuestra piel de la amenaza. Tampoco sabemos a dónde conduce ese camino...
-Marchemos pues!
Armados de valor conducimos nuestros pies por el camino sinuoso dejando ya al fin aquella torre de maldición y perversidad. No tardamos mucho en darnos cuenta de que aquel camino se terminaba y daba paso a una llanura donde la peste y los árboles muertos crecían, se ajuntaban y formaban un teatro de horror. ¡Qué era aquello! Tampoco tardamos mucho en averiguar que el camino nos había llevado a un cementerio. Anduvimos con el miedo metido en los huesos por aquel fastuoso espectro de luces azul eléctrico. El ambiente iluminado de una extraña luz azul, débil, electrificante, impotente...¡se notaba que la muerte moría allí en su forma más viva! Cuan diferente parecía todo aquello, immersos en un estado casi convalescente, turbio. Antes de retroceder y volver por donde habíamos venido, mi amigo avistó entre la multitud de lápidas y mausoleos medio derruídos, dos agujeros en la tierra, dispuestos a alimentarse de un par de ataúdes. Me acerqué a él, pues su rostro inspiraba una sensación que jamás pude ver en él. Simplemente alzó el dedo en dirección a los dos agujeros. El motivo de su estado era muy claro: en la parte superior de las tumbas cavadas estaban escritos nuestros nombres.........¡con sangre!

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Vayaa! k bueno me gusta el final! ya decia yoo...uuu ya veras este caminooo, k sospechosoo jaja.
bueno se supone k aun puede continuar juju. aun no la han palmado a no ser k lo kieras dejar sobreentendido k a mi tmb me gustan estos finales k te dejan imaginarte un final a tu manera pero k ya se sabe como termina. Bueno como no kiero resultar cansina me voy a callar por lo de la 3 parte jaja.
ya sabes tu lectora incondicional
La Rosa Negra

Anónimo dijo...

uoooooooooooooooooo q bueno chavali...cada dia me sorprendes más y más...

vaya continuación...buffffff....todos los pelos d punta...q bueno...sin palabras...

eres un gran escritor y tu madre tiene razón...

besos..te te quiere...

futura TS (si paso los examenes...:(!!!jeje)