dejaste tu corazón para verter tus penas.
Un buitre vino para abrazarte, y te dijo:
"¡Aliméntame con un trozo de tu corazón!"
"No lo pienso dar nunca, es lo único que tengo".
En un jardín de guardería
dejaste tu fantasía correr.
Niños jugando alrededor de un árbol,
cogiendo manzanas, alegres.
"Ven y descansa conmigo.
Extiende tus manos a los sueños de la noche y el día.
Soy capaz de esperar aquí, a tu lado,
hasta que caigas dormido.
Esperaré hasta que llores
y derrames todas esas lágrimas que escondes dentro".

1 comentario:
enternece ver la entrega con la que abres los brazos y los extiendes asta el dolor infinoto del angel, no?
quien no diera todo a veces por poder proteger lo que ama...
en fin nene ya hablaremos jiji un abazooote
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